Si pensabas que los columpios eran sólo para niños, este columpio en Ecuador te hará cambiar de parecer. El Columpio del Fin del Mundo es una atracción no apta para quienes sufren de vértigo, así se puede describir a este gigante columpio que cuelga de la rama de un árbol al filo de un precipicio a 2600 metros de altura y que solo los más osados se atreven a mecerse en él.

Este peculiar columpio se ubica en la provincia de Tungurahua, en el Cantón Baños, uno de los sitios más turísticos de Ecuador famoso por sus montañas, cascadas, baños termales y las diversas actividades aventureras que ofrece.

El Columpio del Fin del Mundo se pende de una larguísima cuerda enganchada a la llamada “Casa de Árbol”, otro atractivo más de Baños, que es en realidad una estación de vigilancia sísmica del volcán activo Tungurahua ubicado a sólo 2 km de esa colina.

Los visitantes que llegan a la Casa del Árbol y quieran subir al Columpio del Fin del Mundo tienen que pagar sólo la cómoda suma de 1 dólar. Un valor justo para todo aquel que quiera hamacarse y disfrutar de los mejores paisajes hacia los Andes. Además, tendrán una vista privilegiada y quizás aterradora del volcán Tungurahua, activo desde el año 1999 y cuya última erupción fue en 2014.

Cabe mencionar que este columpio es bastante arriesgado, puesto que no cuenta con eficaces medidas de seguridad, no tienen arneses, solo un pequeño cinturón que sujeta al valeroso aventurero.

A raíz del Columpio del Fin del Mundo, en la localidad de Baños se han abierto más columpios con diferentes formas para disfrutar la vista desde distintos puntos.

Pero si eres de los que prefiere no arriesgarse, también puedes disfrutar de la localidad de Baños con otras atracciones. Por ejemplo, puedes simplemente subir a la Casa del Árbol y deleitarte con sus hermosas vistas al volcán, valle y montañas o ingresar a sus famosos sus baños termales, realizar caminatas, hacer canopy o disfrutar de un tranquilo picnic con tu grupo de viaje.

Y aunque es un poco arriesgado para muchos, el Columpio del Fin del Mundo es una experiencia que merece la pena, aunque sea una vez en tu vida.