Una reunión en Barcelona termina el viernes al mediodía y el vuelo de regreso sale el domingo. ¿Volver antes o quedarse a conocer la ciudad? Esa decisión, que antes dependía de cada viajero, hoy es parte de la gestión de viajes corporativos de muchas empresas.
Así ganaron terreno los viajes bleisure, que bien planificados benefician tanto al colaborador como a la empresa. A continuación, te explicamos qué son, qué ventajas tienen y qué reglas conviene definir antes de permitirlos.
¿Qué es bleisure?
El término bleisure combina las palabras en inglés business (negocios) y leisure (ocio). Describe los viajes de trabajo que se extienden uno o más días para descansar, conocer la ciudad o disfrutar de su oferta cultural y gastronómica.
Lo más común es sumar el fin de semana a una agenda que termina el viernes o empieza el lunes. También hay quienes llegan un par de días antes para adaptarse al horario o recorrer el destino antes de las reuniones.
Beneficios del bleisure para empresas
Según un informe de IE Business School en colaboración con Mastercard, más de la mitad de quienes viajan por trabajo planifican el viaje pensando en añadir algún día para hacer turismo. Y el 67 % reconoce que disfruta de tiempo libre cuando visita una ciudad por motivos laborales.
Para las empresas, permitir los viajes bleisure tiene ventajas concretas.
– Menos desgaste: Un día de descanso después de una agenda intensa reduce el estrés y el cansancio del viaje.
– Mejor desempeño: Muchos colaboradores afirman trabajar mejor y ser más productivos cuando el viaje no se siente solo como una obligación.
– Atracción y retención de talento: Para las generaciones más jóvenes, como los millennials, el equilibrio entre trabajo y vida personal es cada vez más importante al elegir dónde trabajar.
Política de viajes bleisure
El bleisure funciona bien cuando las reglas están claras desde el inicio. Una política de viajes bleisure debe responder, al menos, a estas preguntas.
Gastos personales en un viaje de negocios
Lo habitual es que la empresa cubra el pasaje y los gastos de los días de trabajo, y que el colaborador asuma el alojamiento, la alimentación y las actividades de los días personales. Como el vuelo ya est
á pagado, extender el viaje suele costarle al colaborador mucho menos que una escapada por su cuenta.
Además, elegir bien los días de vuelo puede abaratar el pasaje, y a veces regresar un domingo cuesta menos que volver un viernes. Por ello, conviene dejar por escrito cómo se reparten los gastos y qué pasa si cambiar la fecha de regreso encarece el boleto.
Seguro de viaje en viajes bleisure
No todas las pólizas corporativas cubren los días personales de un viaje. Antes de aprobar una extensión, confirma si el seguro sigue vigente durante el tiempo libre o si el colaborador debe contratar una cobertura adicional.
Cómo extender un viaje de negocios
Define quién aprueba la extensión, con cuánta anticipación debe solicitarse y cuántos días se pueden sumar. Así se evitan cambios de último momento que afectan las tarifas o la agenda del equipo.
Control de gastos de viajes corporativos
El mayor reto del bleisure es separar con claridad lo que corresponde a la empresa y lo que corresponde al colabora
dor. Por eso conviene contar con reportes de gastos que distingan cada concepto y faciliten la rendición al regresar.
Destinos para viajes bleisure
Estas son algunas de las ciudades que mejor combinan una agenda de negocios con tiempo para disfrutar.
– Miami: Es uno de los principales centros de negocios con América Latina, y en pocos minutos se pasa de la sala de reuniones a la playa. Además de South Beach, tiene una escena artística muy activa, con el Design District y ferias como Art Basel Miami Beach.
– Nueva York: Reúne sedes corporativas, bancos y ferias de casi todas las i
ndustrias. Al terminar la jornada, sus museos, restaurantes y barrios ofrecen planes para cualquier tiempo libre, incluso si solo es una tarde.
– Londres: Su red de transporte y su amplia oferta hotelera facilitan moverse entre la City, su zona financiera, y los restaurantes, museos y barrios de la ciudad.
– Fráncfort: Es la capital financiera de Alemania y sede del Banco Central Europeo y de importantes ferias internacionales. Sus rascacielos conviven con un casco histórico lleno de plazas, parques y cervecerías tradicionales.
– Barcelona. Une negocios y ocio como pocas ciudades. Tiene playa a pocos minutos del centro, la arquitectura de Gaudí en la Sagrada Familia y el Park Güell, y una zona de viñedos a menos de una hora para una escapada de fin de semana.
– Tokio. Concentra las sedes de grandes compañías tecnológicas y ofrece mucho para el tiempo libre, como el barrio de Asakusa, los parques Ueno y Yoyogi, la zona de Roppongi o el mercado exterior de Tsukiji.
Antes de viajar, revisa los requisitos de cada destino. Para Estados Unidos, los peruanos necesitan visa. Para el Reino Unido, la ETA. Y en Europa, el Sistema de Entrada y Salida (EES) registra digitalmente cada ingreso, así que conviene prever algo más de tiempo en el primer control fronterizo.
Los viajes bleisure pueden ser una ventaja para la empresa y para el colaborador, siempre que se planifiquen con reglas claras. Definir quién paga cada día, qué cubre el seguro y cómo se aprueban las extensiones evita malentendidos y permite que el tiempo libre sume, en lugar de complicar el control de gastos de viajes corporativos.
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